Las políticas públicas posibilitan un aprendizaje integral de los modos de leer y escribir, pero como la escuela sigue manteniendo una tendencia tradicionalista lo que se hace es tratar de homogeneizar los relatos y de esa manera está siendo en parte responsable de excluir las historias y la cultura de los sectores populares que, el único modo que tienen de acceder a la sociedad de la información y al conocimiento es mediante las instituciones públicas. Es por eso que se debe instaurar un proyecto de lectoescritura más horizontal, más interactivo y que fomente sobre todo la interacción social y cultural de niños, jóvenes y adultos.
Para ello se pretende que se haga de la lectura un ejercicio de la palabra propia, que se transforme en un espacio de aprendizaje expresivo en cuestiones de diversidad, siendo tolerante y solidario para poder interactuar con todas las culturas con las que hoy habitamos, ubicando esa interculturalidad en una proyección laboral y escolar tanto como disfrute lúdico o acción ciudadana. De esta forma nos podemos separar de la práctica de lectura y escritura como un ejercicio escolar que se encuentra despojado de la expresividad personal.
Para comenzar este camino es necesario realizar un mapa diagnóstico y un mapa prospectivo en donde podamos visualizar las posibilidades que tenemos para trabajar con las nuevas modalidades de leer y escribir que responden a la creatividad y participación ciudadana. También tenemos que salir de la cotidianidad y ampliar el mapa de actores, incluyendo a diversas asociaciones civiles y/o culturales barriales que son centrales en el desarrollo de las personas como ciudadanos.
Hoy en día la escuela busca separar a los niños de la cultura de sus padres o religiosa para ubicarlos en las otras dos culturas: la nacional y la industrial. Saber leer y hacer cuentas se identifican como necesidades básicas del trabajador y del ciudadano, pero no se tiene en cuenta la diferencia que se genera ya que no existe igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos porque no todos tienen las mismas condiciones de vida y tampoco la misma relación con la calidad de la enseñanza-aprendizaje. Aprender a leer y a escribir no tiene que quedar reducida a su visión instrumental, a la de cumplir con una tarea escolar, sino que como dice Freire, hay que renovar la escucha, hay que enseñar a que cada uno cuente su historia, a que cada uno de apropie de la lengua y se convierta en un sujeto que sea capaz de comunicar, participar y decidir en sociedad, además ya no se refiere al analfabeto como una persona que no sabe leer y escribir sino como una persona que está impedida de ejercer su palabra, de ejercer como ciudadano. De esta forma se dan a conocer historias desconocidas que no forman parte de la cultura hegemónica letrada y cada una de esas nuevas historias es la voz de muchas personas que al momento no se han animado a contar su historia y su cultura pero que se ven reflejados en el relato del otro, se ven representados en un ambiente letrado que hasta el momento los había ignorado.
La tecnología ha venido a darle un empujón a esas voces, ya que la red es tan amplia y no existen restricciones para la publicación de esas opiniones y por lo tanto, las instituciones educativas dejan de ser las únicas portadoras de la información del conocimiento, se rompe con la divulgación de únicamente la cultura hegemónica y genera las escuelas se pongan a la defensiva y tratan de deslegitimar esas historias, también hay que tener en cuenta que las nuevas generaciones no solamente aprenden y conocen a través de la lectura, sino que también lo hacen mediante las imágenes, videos y sonidos y también es común que los jóvenes tiendan a expresar sus opiniones en distintos formatos y las compartan en distintas redes sociales, generando una participación y contribuyendo a la formación de una comunidad de aprendizaje en la cual se animan a seguir ampliando sus horizontes ya sean locales, nacionales o internacionales, también muchos se encausan en proyectos para salvar el medioambiente y concientizar a las generaciones mayores sobre los daños que se le hace al planeta.
Entonces ante esta situación se puede potenciar el conocimiento incurriendo en entornos virtuales de enseñanza. Los docentes deben perder el miedo a la tecnología y deben poder trabajar junto con sus alumnos en el nuevo entorno, de esta manera no solamente el alumnos de ve motivado porque sale de la enseñanza tradicionalista en donde debe escuchar, escribir, leer y responder según las pautas. De esta forma se crea una narrativa que incluye a cada uno de ellos en una temática de su interés, fomenta el aprendizaje colaborativo con su grupo de pares, con el docente y con miembros de organizaciones sociales. La importancia de los docentes en la adaptación del currículum a una nueva estructuración lógica, ya que estas narrativas favorecen que el lenguaje no sea solamente lineal y generan que se comunique de diversas formas. Los docentes somos expertos en la pedagogía de nuestra asignatura, pero eso no significa que no actualicemos nuestras estrategias, ya que entre más cercanos estemos a los avances tecnológicos, mayores logros alcanzarán nuestros alumnos, si la sociedad cambia, la escuela tiene que cambiar con ella.

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