Actualmente contamos con dos modalidades en educación: presencial y a distancia. Y una de las primeras cosas que se preguntan es si ambas tienen los mismos estándares de calidad ya que una cuenta con la presencia física del profesor y en la otra con la presencia virtual sincrónica y asincrónica.
Pero para comenzar a transitar este camino, tenemos que definir qué se entiende por calidad educativa. García Aretio (2007) afirma que la calidad depende de varios factores como pueden ser el contexto en el cual se mida, el criterio profesional del que controla el programa, los objetivos que pretenden lograrse y lo que piensa el consumidor/cliente sobre el programa en cuestión. Generalmente los ciudadanos definen la calidad de un producto por las 3 b: bueno, bonito y barato (en términos de eficiencia y no de coste).
Ahora bien, la calidad no es una temática nueva, sino que es un tema que se viene analizando hace más de 250 años ligado en sus comienzos a la actividad empresarial, luego con el paso de los años el concepto se aplicó en la educación que recibían los ciudadanos aunque fue variando sus parámetros según la sociedad del momento. Hoy en día, se considera una educación de calidad a aquella que brinda las herramientas necesarias para poder adoptar criterios fundamentados en la toma de decisiones, relacionar temáticas de diversas áreas para establecer estándares, adquisición de competencias para desarrollarse en la sociedad, entre otras.
Por lo mencionado anteriormente, para medir la calidad es necesario llegar a un consenso entre los parámetros a medir, es por eso que el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) mediante la declaración de Bergen (2005) establecen el marco general de cualificaciones con las que evaluarán a las diversas instituciones educativas.
Volviendo a la diferencia entre ambas modalidades de enseñanza, hasta el día de la fecha no hay estudios que prueben que existen diferencias significativas entre ambas, pero si existen diferencias a favor de la virtualidad en aspectos de rendimiento y satisfacción de los estudiantes. García Aretio menciona que los programas a distancia tienen que cumplir con una serie de características para que sus contenidos se encuentren en armonía, entre ellos podemos nombrar: la funcionalidad, la efectividad y eficiencia, la innovación, la disponibilidad de recursos, entre otros. Si cumple con ellas, el programa constará de coherencia y favorecerá al aprendizaje del estudiantado.
Además tenemos que considerar que los estudiantes de hoy, son lo que denominan estudiantes digitales ya ellos han nacido en un mundo en donde ya existía la tecnología y son capaces de manera casi natural de ser multitasking. En cambio, la gran parte de los docentes no pertenece a la misma generación, desarrollando así una "brecha digital" entre ambas partes. En el texto de Ramírez Montoya y Burgos Aguilar (2010) podemos apreciar que a esta generación se define en palabras de Brown (2002) por 4 grandes características: alfabetización, aprendizaje, bricolaje y acción. Y las mismas hacen referencia a la capacidad que tienen para buscar en la red la información que necesitan, contrastarla y corroborarla, relacionarla con otra área de interés y poder concluir con un pensamiento fundado sobre lo que investigó. Se habla de un aprendizaje del tipo ubicuo, porque pueden aprender en cualquier momento y lugar, no necesariamente en un salón de clases, escuchando sólo la palabra de sus profesores. Y, al contar con este tipo de alumnos, la incorporación de las TICs en el aula sona casi una tarea obligada, ya que los recursos multimediales son útiles para captar la atención de los estudiantes, actualizar las formas de presentación de contenidos y avanzar en la investigación-acción dentro de la clase. Estudiantes motivados hacen una clase rica y provechosa para todos.
Ahora bien, no todo lo que se encuentra en internet es cierto, hay que trabajar con los alumnos sobre la fiabilidad de las páginas web, establecer un criterio de selección de la información por sobre la rapidez de búsqueda en el navegador. La página Educ.Ar brinda información interesante para trabajar en clase sobre la evaluación de los recursos que encontramos y es importante que antes de encarar un aprendizaje aprendamos a discernir la diferencia entre sitios confiables o no.
Una vez salvado ese inconveniente, podemos dar inicio a una secuencia de aprendizaje mediante el uso de las TICs de modo que el proceso sea significativo tanto para el docente como para el alumno pudiendo lograr aprendizajes de orden superior como el pensamiento crítico, abstracto, creativo y la capacidad de planificar acciones y analizar los posibles escenarios de resolución.
Los alumnos no tienen que adaptarse a las pautas de los docentes, sino que los docentes de cara a darle respuesta a las demandas de la sociedad debe adaptarse al mundo virtual

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